Como empezando a vivir

Esta es la historia de una niña cualquiera. Era una persona muy despreocupada. Ella no notaba lo que sucedía y muchas veces no se daba cuenta de los detalles de su entorno, su familia e incluso su propia vida.

Cierto día esta pequeña niña comenzó a notar que su cielo estaba nublado, que había una neblina inmensa que no la dejaba ver más allá. Lo observó durante mucho tiempo y el cielo seguía igual.

Un día esta pequeña se adentró dentro de un bosque y del cielo comenzó a llover, gritó a éste pidiendo que por al menos un día le regalara color y que el sol le brindara un tanto de calor. Se sentó sobre el césped mojado. Se estaba empapando pero no le dio importancia alguna ya que por lo general se sentía así en una cierta humedad, su cuerpo estaba frió pero ella lo sentía igual que siempre, ya que, en su cielo la neblina no permitía que la luz y calor del sol se asomaran por lo que siempre su cuerpo estaba frió e inerte.

Comenzó a pensar mientras que la lluvia caía sobre su rostro. Ella era una persona solitaria, por lo general no hablaba mucho con la gente  y en su casa las cosas eran similares. Se sentía sola y ahora recién lo notaba, ahora recién estaba dándose cuenta de cuan desgraciada se sentía. Ella quería un cambio. Veía una que otra vez a unos niños disfrutar encumbrar cometas y reír a carcajadas, pero ella no lo hacía, no se atrevía a pesar de que muy dentro de ella quería ser feliz y disfrutar junto a ellos. Cerró los ojos y lentamente comenzó a quedarse dormida sobre aquel pasto húmedo. Pasaron alrededor de unas cuantas horas y despertó, levantó su mirada hacía el cielo y notó que ya no había lluvia de hecho este cielo estaba  cubierto por un manto celeste y unas nubes blancas. Creyó que aún estaba dormida, ella jamás había visto algo semejante. Su cuerpo ahora estaba seco y  sentía el calor de los rayos del sol sobre sus poros. Era obvio que algo había cambiado, era obvio que esa neblina había desaparecido y estaba muy feliz de aquello aunque no sabía que era lo que había sucedido.

Se quedó durante un rato sobre el pasto disfrutando de aquel calor que el sol le brindaba  cuando de repente a su lado cae una cometa. La tomó en sus manos y se puso de pie cuando aparecieron dos niños. Estos les sonrieron y la pequeña les respondió curvando sus labios. Se acercaron hasta ella y le ofrecieron encumbrar junto a ellos la cometa.

Ella estaba nerviosa…durante mucho había estado esperando esto y ahora se había dado esta oportunidad. Se armó de fuerzas y aceptó. Por primera vez en su vida estaba sonriendo, feliz, su cielo estaba tornado de un arcoiris. Ella había comenzado a vivir.

 

Por @ayleencherry

~ por SantiagoVivo en enero 28, 2012.

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