Mi primer día

Los brillantes rayos del sol se posaban sobre mi rostro, lo que indicaba que un nuevo día había llegado. Comencé a abrir mis ojos perezosamente y lo primero que vi fue el techo blanco, lo observé por alrededor de cinco segundos y posteriormente miré  en dirección a la ventana de la cual provenían aquellos rayos solares y pude vislumbrar un cielo celeste. Me senté sobre la cama y comencé a despojarme de las cobijas que cubrían mi cuerpo, de esta forma me disponía a comenzar un nuevo día. Luego de ducharme y desayunar subí hasta mi habitación en busca de  mis cosas, posteriormente me preparé para ir hasta la universidad.

 

En la universidad todo fue común y normal, no hablé con casi nadie a los más con un profesor y el auxiliar de aseo. No es que sea una persona “asocial” es solo que soy un poco tímido y  también este es mi primer año de universidad.  Las clases terminaron, tomé mis audífonos y me sumergí en mi mundo. De esta manera me encaminé hacía mi hogar en donde me esperaban mis padres.

 

Los días comenzaron a avanzar y consigo mi mundo rutinario hasta este día.

No tuve una buena noche, me quedé estudiando hasta tarde  y hoy al despertar descubrí que me había quedado dormido. Salí de mi casa en dirección a la universidad. Llegué, y como era de esperarse las clases habían comenzado por lo que era imposible entrar e interrumpir al profesor, así que fui al baño. Ahí me encontré con el auxiliar quien me saludó como de costumbre y entablamos una  conversación breve  luego de eso  salí en dirección a la cafetería en busca de un café y fue cuando compré dicha cosa  que recordé que había dejado mi teléfono en el baño sobre el lavamanos por lo que fui a buscarlo, lo tomé y salí. Comencé a recorrer la universidad, quedaban por lo menos unos treinta minutos de clase y tenía que hacer que el tiempo transcurriera de alguna manera  y la única forma que se me ocurría era esa, la de recorrer la universidad. Empecé a avanzar a lo largo de un pasillo que jamás había notado que existía, dentro del pasillo habían salas de estudio pero no había nadie dentro de ellas. Continué caminando  por el pasillo, todavía me quedaban unos  veinticinco minutos por lo que seguí el recorrido.

 

Me encontré con algo que llamó mi intención de inmediato. Una de estas salas parecía ser de archivos, ya que, habían muchas carpetas, libros y computadores. Como en las otras salas no había nadie, quise entrar a echar un vistazo y así lo hice. Entré y me puse a observar muchas cosas, existían unas especies de fotos antiguas en las que salían muchas personas, el antiguo  rector de la universidad, a quien reconocí solo porque salía en  una foto en el hall principal, alumnos destacados entre los que me fijé en dos, uno pequeño que tenia bigote chistoso y el de al lado suyo, uno que tenía una especie de parecido físico a mí. Luego continué mirando actas y libros de registros en los que encontré variados nombres antiguos y  con los cuales reí al encontrarlos extraños, y  algunos un tanto anticuados. Continué  revisando, o más bien dicho espiando, en aquel lugar entre las carpetas, y encontré algo que se me hizo familiar. Era una hoja con firmas. La común y típica hoja de asistencia en la que debes firmar todas las clases. Eran por lo menos unas treinta listas pero solo me detuve a leer unas dos o tres hojas. De pronto, cuando estaba casi terminando la última lista  de asistencia, encontré algo muy peculiar.

 

 

Existía un sujeto que tenía el mismo nombre que yo. Lo vi como una simple casualidad y me dije a mí mismo “valla…tu nombre es un tanto anticuado también”. Reí por unos segundos y me detuve a observar aquel numero de Rut  y descubrí otra “casualidad” , era exactamente el mismo numero de Rut mío. Me quedé helado y  con la mente en blanco. Solo reaccioné cuando entró el auxiliar de aseo, preguntándome con un susurro sobre qué se suponía estaba haciendo yo ahí.

 

El auxiliar me sacó de aquella sala y luego de observar a todos lados con precaución cerró la puerta con llave. Le miré un tanto extrañado, él sonrió levemente y me dijo “tú sabes, yo cumplo con mi trabajo y  si ven que lo he descuidado podría perderlo”.le respondí aquella sonrisa, mis labios se curvaron y asentí demostrándole que entendía.

 

Estaba sentado sobre una banca en uno de los patios de la universidad, cuando miré mi reloj y no podía creer que habían pasado tan solo diez minutos, diez minutos que para mí parecieron una hora entera. Comencé a pensar en aquel descubrimiento que tuve al ver aquella casualidad de que existió en esta universidad alguien con el mismo nombre que yo y número de Rut .Recordé aquella foto que había mirado por no más de cinco segundos y decidí ir hasta la biblioteca. Me quedaban por lo menos unos quince minutos, y lo cierto es que tenía mucha curiosidad sobre esta casualidad.

 

 

Me dirigí hacia la biblioteca, en donde no había mucha gente, a los más unas cinco personas incluyendo a la encargada y secretaria. Me acerqué a la encargada y me pidió mi tarjeta de la universidad. Luego de comprobar que todo estaba en orden me ofreció su ayuda. Comencé diciéndole que necesitaba periódicos antiguos de la universidad, ella me miró un tanto extrañada por lo que decidí inventar que era para una tarea sobre el prestigio e historia de la universidad y así fue que mientras le explicaba esto ella me condujo por un pequeño pasaje de libros y archivos, en los que habían unos muebles. La encargada abrió uno de estos muebles y de él extrajo una pila de periódicos, los apoyó sobre una mesa y me dijo con voz aguda “estos son muy antiguos, de alrededor de unos veinte a treinta años atrás por lo que debes ser cuidadoso” la miré detenidamente y ella continuó diciéndome “si necesitas más me avisas y  vengo por ellos, espero que te sirvan para tu trabajo” .Terminando aquella frase se alejó de mí dejándome solo con los periódicos. Sin perder tiempo comencé a  investigar en ellos, habían muchas cosas interesantes con respecto a la universidad pero nada relacionado a lo que yo buscaba que era información sobre ese sujeto que tenía el mismo nombre mío. Continué revisando unos dos más y cuando estaba apunto de rendirme encontré en el periódico la misma foto que estaba en la sala, la miré con detención  centrándome en el chico que tenía un parecido a mí y verdaderamente sentí que nos parecíamos mucho físicamente. Ley sobre la descripción que hacían y me enteré de que los alumnos pertenecían al equipo de fútbol estudiantil, que se les rendía una especie de “homenaje”, ya que uno de ellos había sufrido un accidente. En las hojas posteriores describían a cada uno, leí sobre uno o dos hasta que llegué a quien tanto buscaba. Empecé leyendo sobre sus datos personales es decir sus intereses dichos por él y valla, este sujeto tenía más que el nombre, apariencia y Rut iguales a mí. Muchas cosas de las que él decía que le gustaban, a mí también me gustaban. Seguí leyendo con un poco de sueño con respecto a él y leí que era hijo único, también era un sujeto un poco tímido. Mis parpados comenzaron a cerrarse lentamente y solté un bostezo por lo que deduje que pronto me dormiría, perezosamente seguí leyendo sobre este sujeto hasta llegar a un punto crucial de su vida.

 

Sus padres vivían junto a él en un barrio cercano a la universidad, una tarde cuando él terminó sus clases se fue en dirección a su hogar en donde estaban sus padres, había ganado una beca para estudiar en el extranjero, lo que lo tenía muy feliz y orgulloso de sí mismo, todo marchaba bien y no aguantaba las ganas de darle la noticia a sus padres. Se acercaba hasta la calle en donde estaba su hogar, sacó las llaves de su pantalón y abrió la puerta. Sus padres no respondían a sus llamados y esto le extrañó, entró hasta la habitación de ellos y les pudo ver  cubiertos de sangre, ambos tirados sobre el suelo…

 

Mis ojos se cerraron por definitivo, al parecer estaba tomando una siesta en la biblioteca. De pronto desperté abruptamente, lo primero que vi  fue el techo blanco, me pareció extraño, la última vez estaba en la biblioteca. Me senté y en eso descubrí que estaba vestido  de blanco, no podía mover mis brazos, ya que, estaban sujetos a una camisa de fuerza. Mi corazón se aceleró y en eso apareció una enfermera, la que me miró con ternura y me saludó. No respondí nada, estaba sin palabras y sudando helado, miré a mí alrededor y vi a dos personas vestidas igual que yo. Esto parecía ser una especie de hospital psiquiátrico. La enfermera se dirigió hasta mí y dijo “Tranquilo, solo fue una pesadilla, vas a estar bien”. Giré mi cabeza en dirección a la ventana y solo pude ver un cielo celeste.

 

Por @ayleencherry

~ por SantiagoVivo en enero 26, 2012.

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