Indie-Blues nacional

Una muy llamativa y austera cruza entre blues y punk ha afianzado a Jiminelson como una de las bandas independientes hoy en actividad de más perdurable recuerdo en vivo y más reconocible discografía. Su electricidad intensa y masculina los emparenta con lo mejor de la tradición rockera estadounidense de raíz campesina, y la austeridad de sus arreglos se compensa de modo inquietante con la fuerza vocal de Gustavo León.

Como declaración de principios, puede servir lo que explicaron en una viaje entrevista con Emol: «El concepto de Jiminelson es absolutamente minimalista y simple, y no creo que eso cambie mucho. Somos tipos simples y eso se refleja en todo, en la música y en la imagen que tenemos. No nos complicamos demasiado con nada porque hemos visto que la mayoría de los músicos se enredan con todo». El sonido de apego a las raíces ha resultado especialmente atractivo para el público argentino, y la banda trabaja con punto fijo en Buenos Aires desde principios del año 2009.

Formada a mediados del 2004, la banda decidió bautizarse con el nombre inscrito en un pase escolar que Gustavo León, entonces estudiante de Ciencias Políticas, se había encontrado el año anterior botado en la calle; quizás como homenaje al ahorro que sin querer le regaló Jimmy Nelson Becerra. También la calle, a través de un encuentro casual, puso en contacto a Gustavo y Chino, ambos músicos autodidactas de influencias diferentes (rock y hip-hop, respectivamente) que sin embargo se aliaron y pusieron manos a la obra con rapidez.

El grupo grabó primero seis temas, autoeditados bajo el título Turbo (2004) (ampliado aJiminelson Turbo demo player special edition para una edición especial), y cuyas 500 únicas copias se vendieron sin problemas en recitales. La banda se ocupó desde entonces en una agenda intensa de conciertos por el circuito capitalino habitual para músicos independientes. Su montaje en vivo era, en sí, una diferenciación vistosa, con Tavo ubicado tras Nicolas Cowboy, un carismático bailarín que se concentraba durante todo el show sólo en tocar el pandero (y, a veces, la armónica) y la batería machacante de Chino que hacía olvidar la ausencia de un bajo u otro añadido.

En diciembre del 2005 presentaron su primer álbum, Yo, Jiminelson, 17 títulos de sonido básico que reeditó un año más tarde la C.F.A. Pasaron tres años para Amor del rey, un disco grabado con otra formación (salió Cowboy, entraron Cabello y Rawlins, este último de Tío Lucho) e invitados como Bernardita Martínez (Guiso) y Álvaro España (Fiskales Ad-hok). La difundida “El delincuente” y su guitarra mariachi marcó un hito evidente en la ampliación del sonido Jiminelson, refrescante en cada nuevo tema. «Es un adelanto de lo que viene», anunció la banda con claro ánimo de proyección para sus nuevas ideas.

Y esa proyección tomó forma internacional cuando comenzó el interés argentino por editar el álbum en Buenos Aires. Luego de cuatro viajes de promoción, Tavo decidió establecerse de modo fijo en la capital de Argentina durante el año 2009 y agendar desde allá su circuito de tocatas.

—Marisol García

http://www.musicapopular.cl/3.0/index2.php?op=Artista&id=1512

~ por SantiagoVivo en enero 14, 2012.

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